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sábado, 6 de noviembre de 2010

escenario

Hablemos de los republicanos. Tras la inauguración de Obama en enero del año pasado, el G.O.P. se reunió en Annapolis, cerca de Washington, para cerrar la estrategia tras el golpe recibido en noviembre anterior; perder la Casa Blanca y ser minoría en ambas cámaras, aunque ya habían perdido la mayoría en el 2006. En esa reunión Boehner y Cantor (hice un comentario sobre Cantor la noche de la elecciones. Eric Cantor, el whip de los republicanos, el de "el gobierno no tiene un problema de ingresos, tiene un problema de gasto". Ayer pasé por delante de su despacho y no pude evitar sonreír) no quieren oír hablar de 4 años, quieren empezar ya. Lo cierto es que era el momento adecuado para tomar las riendas y dirigir al partido ya que no había presión de ningún tipo. Si la estrategia de la mayoría era gobernar, ahora que los republicanos no tenían ni el gobierno ni las cámaras, cuál sería la estrategia de la minoría? Ser mayoría. 

Pues bien; ya la tienen. Los detalles de la estrategia para cuando la estudie y asimile y acompañado de whisky, el mío con hielo, please. 
Ya tienen la mayoría, al menos en la Cámara de representantes, y ahora Boehner, que pasará de ser líder de la minoría a speaker, y Cantor, que pasará de ser whip a líder de la mayoría, se enfrentan, no sólo a contener al gobierno, sino a contener a su partido. Porque el partido republicano tiene un escenario victorioso pero conflictivo. 
Miren; ayer un staffer republicano me comentaba que la gente de la calle odia Washington, detesta la centralización y máxime si se es republicano. De hecho la principal estrategia de los republicanos ha pasado por echar a los insider demócratas (insider para todo aquel político que, aunque elegido por una circunscripción territorial, lleva mil años en la capital y no va a su estado nada más que de campaña. Como esos padres que justifican su ausencia de casa conque tienen mucho trabajo) y poner outsiders que salían de los barrios como sus candidatos. Pues bien, quién es la principal outsider? Palin. No tiene ni un despacho en la capital, pero se ha hecho el país de lado a lado apoyando a los candidatos del Tea Party. Bien es cierto que si no se hubiera forzado la elección de O'Donnell como candidata por Delaware y de algún otro "inelegible" pues también tendrían mayoría en el Senado, pero así son las luces que deslumbran. Los chicos de Sarah, el Tea Party, jugará a oponerse a los demócratas y, sobre todo, a la Casa Blanca casi hasta en política exterior.
Por otro lado están los republicanos del "establishment", los clásicos, liderados por Paul Ryan, futuro presidente del comité del Presupuesto: serenos y metódicos, con serios planes de contención, quieren trabajar ley a ley y no hacer de esto una revolución bajo banderas pintadas a mano. 

Total, "con qué oposición me quedo?" se estarán preguntando Boehner y Cantor. Muy posiblemente se atengan a la estrategia que plantearon en Annapolis en enero del 2009; "vamos a dejar de ser el partido del No". No obstante en diciembre salen los resultados de los estudios de reducción de la deuda, llevado a cabo por una comisión formada por miembros de ambos partidos, y entonces veremos quién marcará el estilo. 

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